Todas las propuestas del programa de Coalición por el Bierzo se basan en la necesidad de aplicar a cada una de las mismas la denominada ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN, que preconiza Christian Felber.

El bien común del que hablamos se basa en los valores de las relaciones humanas en su forma más saludable: la confianza, la cooperación, el aprecio, la codeterminación, la solidaridad y la voluntad de compartir los valores que juntos nos harán mejores.

Este modelo económico supera la dicotomía entre el capitalismo y el comunismo, entre el poder absoluto del mercado y la economía planificada que siempre acaba corrompiéndose.

La actual forma de la economía ha creado un peligroso escenario de crisis: burbujas económicas, desempleo, repartos desiguales, hambrunas crisis de consumo, de identidad y de la democracia. Todas estas crisis están relacionadas entre sí. Tienen una raíz común, que no es otra que el incentivo central de nuestro sistema económico: la ambición por el beneficio y la competencia.

Cambiemos COMPETENCIA por COOPERACIÓN.

El paradigma consiste en transformar la lucha feroz y el egoísmo avaricioso por la cooperación y el altruismo generoso. El balance del bien común, que es esencial, mide intangibles valiosísimos, como la dignidad humana, la sostenibilidad ecológica, la participación democrática y la solidaridad.

Para la implantación progresiva de este modelo es necesario educar, desde la escuela, en valores como la ética, la comunicación, la educación democrática y la experiencia de la naturaleza. Y, desde luego, favorecer como competencias directivas la amabilidad, la empatía, la atención al bien de todos y de la comunidad ecológica. Un planteamiento revolucionario, sí, pero que hoy es más que necesario.

¿QUÉ SIGNIFICA BIEN COMÚN? Y ¿QUIÉN LO DETERMINA?

El bien común significa que todas las personas y su entorno natural son igual de importantes, porque todas las personas, provistas de dignidad, tienen el mismo valor. El único significado, por tanto, del concepto bien común, es que el bienestar es válido para todos.

Se trata de que todo sea más humano y más eficaz. La economía del bien común incentiva y premia las cualidades y los valores del comportamiento que contribuyen al éxito de las relaciones humanas y ecológicas: confianza, estima, cooperación, solidaridad y voluntad de compartir.